La Facultad de Ingeniería de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) cerró el año 2025 con un importante logro en materia de investigación, tras adjudicarse diez proyectos Fondecyt de Iniciación para apoyar el trabajo académico de jóvenes investigadores.
Con estos inéditos resultados, la FING marcó un hito en la casa de estudios, consolidándose como una de las unidades que más aportaría a la generación de nuevos conocimientos dentro de la institución.
Este logró es la consecuencia de una serie de iniciativas que se han implementado de manera transversal en la facultad. Con simples acciones y coordinando encuentros entre investigadores experimentados con aquellos que están comenzando a forjar su trayectoria, la FING consiguió adjudicar más de la mitad de los Fondecyt entregados en la USACH a sus científicos noveles.
En efecto, poniendo énfasis en este logro, la Dra. Andrea Mahn, vicedecana de Investigación, Desarrollo y Postgrado en la Facultad de Ingeniería de la USACH, explicó que este trabajo se enmarca en la nueva etapa que inició en la unidad cuando ella asumió el cargo el año 2021.
“Antes, cuando un investigador se ganaba un Fondecyt de iniciación, era una fiesta. Cuando asumí como vicedecana, junto al equipo de la facultad hicimos un diagnóstico y una planificación de acciones para mejorar esto, tanto en lo que respecta a fondos de iniciación como en fondos regulares. A partir de eso, el número de adjudicaciones ha ido aumentando paulatinamente”, detalló.
Concretamente, las políticas que se implementaron dentro de la FING se traducen en la realización de conversatorios, a cargo de profesores con gran trayectoria, para enseñar las claves detrás de la formulación de un proyecto exitoso; la distribución de manuales de redacción para estos fines; y jornadas de revisión entre pares para que académicos de la facultad entreguen directa retroalimentación a jóvenes investigadores.
Esto, de acuerdo con la Dra. Mahn tuvo dos efectos inmediatos: en primer lugar, se elevó el número de postulaciones, y, por consiguiente, aumentó la cantidad de adjudicaciones en la Facultad de Ingeniería.
El resultado de estas directrices ha sido tan exitoso, que cada año la facultad supera su propia marca de científicos nóveles que obtienen proyectos Fondecyt. Es decir, si el año 2025 fueron ocho los investigadores beneficiados con el financiamiento, para el periodo 2026 esta cifra llegó a diez.
Entre estos casos, se encuentra el del Dr. Britam Gómez, miembro del equipo del Departamento de Ingeniería Biomédica.
El joven científico, de tan solo 34 años, consiguió el financiamiento para una ambiciosa investigación que busca establecer una nueva metodología para el estudio de la independencia funcional y cognitiva en personas de avanzada edad.
“Lo que busco es identificar marcadores biomecánicos para poder diferenciar personas con alta y baja tendencia funcional y cognitiva. Para ello, utilizo sistemas de análisis de movimiento basados en el registro por cámaras. Instalamos cámaras, como las que se usan en el cine para hacer animaciones, y a partir de eso capturamos el movimiento, Luego, podemos analizar los datos obtenidos para poder identificar patrones y marcadores”, relata el ingeniero biomédico de profesión, sobre la indagación que actualmente realiza, y que se enmarca en una línea de investigación que desde hace años viene desarrollando.
Cabe destacar, después de tres años como miembro de la FING, y pese a haber postulado en convocatorias anteriores, este es el primer proyecto que para el cual el Dr. Gómez consiguió adjudicarse un Fondecyt, marcando un antes y un después en su carrera.
“Para mí es un hito importante como investigador joven, porque de esta manera se genera una línea de investigación. Para hacer investigación, es crucial tener financiamiento. Sin financiamiento no hay investigación”, enfatizó el joven.
De igual manera, la Dra. Yeney Lauzurique, perteneciente al Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos, también destacó por su innovador proyecto, que evalúa el efecto de residuos mineros, particularmente de acero –abundantes en Chile y rica fuente de hierro– en la producción de hidrógeno como fuente de energía.
“Mi proyecto se enfoca en poder reutilizar residuos de la industria minera y metalúrgica, para añadirlos a reactores biológicos, donde estos residuos como fuente de elementos traza, sobre todo de hierro, para observar cómo mejora la actividad enzimática de los microorganismos y así favorecer la producción de hidrógeno”, señaló la ingeniera química.
Al igual que Britam Gómez, para la Dra. Lauzurique la adjudicación del Fondecyt es “un orgullo y una satisfacción”, no solo por lo que implica para su trayectoria como investigadora, sino también considerando lo competitivo que es el proceso en sí mismo.
En esta misma línea, la académica explicó que los fondos le permitirán consolidar una línea de investigación y continuar desarrollando lo que le apasiona, además de ser una gran oportunidad para formar capital humano –incluyendo a alumnos de pregrado y posgrado– y abrir una puerta para la colaboración con profesionales en el extranjero.
Buena parte de este hito fue gracias a las iniciativas de la FING. Así lo reconoce Lauzurique, quien comentó que postuló con “la ayuda de la vicedecana, la Dra. Andrea Man. Le envié al equipo de la facultad mi postulación y recibí una retroalimentación. El hecho de que, desde la facultad, los profesores se reúnan con nosotros para explicar las bases de postulación –recuerdo que fue la doctora Jhosané Pagés quien dio la charla con los cuidados que teníamos que tener– deriva en instancias sumamente importantes para los que estamos comenzando, resulta muy empoderador”, agregó.
El caso de la Dra. Yeney Lauzurique no solo refleja el éxito que tuvieron las nuevas directrices en cuanto a postulaciones, sino también en otro aspecto igual de relevante: disminuir la brecha que existe entre investigadores e investigadoras en materia de equidad de género.
“Una de las cosas de las que nos podemos sentir orgullosas es que este año fueron más mujeres las que se ganaron el proyecto Fondecyt comparado con años anteriores”, señaló la experta en química.
En efecto, de entre diez investigadores de la FING que se adjudicaron el financiamiento para sus proyectos, dos son mujeres, es decir, el 20%. Para la Dra. Mahn, esto significa un avance importante, ya que en la planta académica de la unidad que está bajo su cargo, las académicas representan tan solo el 13%.
Ahondando en el tema, la vicedecana de Investigación, Desarrollo y Postgrado en la facultad explicó que, en el campo de la ingeniería y las carreras STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas), el aporte de las mujeres se encuentra subrepresentado, y que considerar la perspectiva femenina en futuras investigaciones podría significar, debido a factores socioculturales, encontrar soluciones más adecuadas a problemas que solo se abordan desde la lógica masculina.
“En la investigación, avanzar en equidad de género es un tema de justicia. Las temáticas que se investigan y el enfoque que se le da a la investigación es diferente entre hombres y mujeres. Lo que ocurre, finalmente, es que ambas visiones se complementan. La capacidad intelectual está igualmente distribuida entre hombres y mujeres, eso no distingue género. Si no se considera a las mujeres, se perdiendo la mitad de la capacidad intelectual del mundo”, puntualizó la Dra. Mahn.
“Yo siempre digo que las mujeres somos muy creativas y podemos hacer muchas cosas a la vez. Sobre todo en el mundo de la ingeniería, se necesitan más mujeres (…) El hecho de que desde la facultad y la USACH se fomente y trabaje en la equidad de género habla de los cambios generacionales que se están viviendo y cuál es la orientación de la casa de estudios”, complementó la Dra. Lauzurique.